Analista en Conservación de TNC-Chile y colaboradora del Programa Somos MAR

En el marco del último encuentro intercomunal del programa SOMOS MAR, los procesos de transformación vividos por las mujeres participantes se hicieron visibles no solo en los resultados, sino también en la forma en que se relacionan, se organizan y proyectan su trabajo colectivo. Para profundizar en estos avances, conversamos con Fernanda Silva permanente colaboradora de nuestro socio estratégico TNC- Chile , quien comparte su mirada sobre los cambios observados, poniendo especial énfasis en el fortalecimiento de la organización, la autogestión y la capacidad de agencia de las mujeres a lo largo del proceso.
¿Qué cambios pudiste observar en el último encuentro regional del programa?
Durante el último encuentro regional pude observar cambios profundos y altamente significativos en la dinámica organizativa de las mujeres que participan del programa. Destaca, por ejemplo, una mayor capacidad de organización y autogestión: las mujeres demostraron sólidas habilidades para coordinarse, establecer acuerdos colectivos y sostener procesos de autoorganización sin depender de facilitaciones externas.
¿Qué viste respecto al surgimiento de nuevos liderazgos femeninos?
También fue evidente la emergencia de nuevos liderazgos femeninos. Se vieron nuevas lideresas asumiendo roles protagónicos dentro de sus comunidades, expresando ideas con claridad, interviniendo con seguridad en los espacios colectivos y representando de mejor manera a sus territorios. Este surgimiento amplía la base de participación y fortalece la representatividad territorial, evitando que las decisiones recaigan siempre en las mismas voces.
¿Hubo avances en la comprensión de la representatividad y el cuidado del territorio?
Otro aspecto relevante fue la mayor comprensión de la representatividad y del cuidado del territorio. Las participantes demostraron un entendimiento más profundo sobre la importancia de la gobernanza local y llevaron propuestas concretas orientadas a mejorar prácticas ambientales y fortalecer la gestión de los recursos naturales en sus comunidades.
¿Cómo se fortalecieron las redes de colaboración entre las participantes?
Además, se evidenció la consolidación de redes de colaboración entre mujeres del mismo territorio y también entre diferentes comunas. Estas redes permiten compartir experiencias, apoyarse mutuamente y proyectar acciones colectivas con mayor alcance territorial, logrando un impacto mucho más significativo.

¿Qué balance general haces del encuentro y de su impacto en el empoderamiento femenino?
En síntesis, el encuentro no solo fue una instancia para intercambiar experiencias, sino un espacio verdaderamente constructivo. Los trabajos desarrollados por cada grupo permiten evidenciar los resultados de un proceso de empoderamiento femenino en expansión, con efectos directos en la organización comunitaria, la participación local y la gestión sostenible del territorio. Las mujeres están fortaleciendo su voz, su liderazgo y, sobre todo, su capacidad de incidencia.
¿Cuál consideras que es la relación entre el empoderamiento de las mujeres y el bienestar de los ecosistemas?
Por último, se reafirma algo que ya sabemos: cuando las mujeres tienen mayor poder de decisión, acceso a educación y autonomía, los ecosistemas tienden a gestionarse mejor. Y cuando el medio ambiente está saludable, ellas —que dependen directamente de él— pueden vivir con mayor bienestar. Todo esto quedó profundamente evidenciado en este último encuentro.